martes, 4 de octubre de 2011

Cracovia - Totalmente aconsejable






Este año no sabíamos muy bien donde irnos de viaje, así que optamos por buscar destinos al azar en Ryanair, y encontramos uno que se adaptaba a la perfección a las fechas de nuestras vacaciones y además era barato. Ese destino era Cracovia.

Lo primero que pensamos fue: “¿Dónde está Cracovia?... Cracovia está en Polonia y además es la antigua capital de este estupendo país, la actual capital es Varsovia, después de que en 1596 se incendiara el Castillo de Wawel en Cracovia y Segismundo III Vasa trasladara la residencia fija de los reyes polacos al castillo de Varsovia.

Planificamos nuestro viaje de tal forma que pasáramos tres días en Cracovia y 2 en Varsovia, para volvernos finalmente al sexto dia desde el aeropuerto de Poznan, otra gran ciudad de Polonia.

Pensamos que sería una gran torpeza por nuestra parte ir a Polonia y no ver la capital. Gran error, porque incluso los polacos opinan que la capital no es de gran interés para todo lo que Polonia puede ofrecer, pero para gustos, colores.

Así que sin más dilación escribiré una pequeña crónica de nuestro viaje, que espero sirva también para el viajero aventurero que quiera conocer un poco de Polonia.

Esta página es muy interesante, ojeadla antes de hacer el viaje:

Día 1 - Cracovia

Después de aterrizar en el aeropuerto de Cracovia fuímos a cambiar algunos Euros por Zlotys (moneda polaca), el cambio en el aeropuerto es pésimo, así que solo cambiamos 10 euros, lo justo para los gastos básicos.

Cogimos un autobús que nos lleva al centro de la ciudad, este autobús está ubicado a la derecha una vez sales del aeropuerto. Es imprescindible llevar monedas para comprar el ticket en la máquina de la parada de bus ya que no acepta billetes, así que pedid que os den alguna moneda al cambiar los euros. El ticket hay que picarlo una vez dentro del autobús, ya que el revisor os lo pedirá a mitad de camino, este va de paisano, así que no os la juguéis y comprad el billete. El bus tarda unos 35 minutos en llegar al centro de la ciudad y te deja en la estación de tren Krakow Glowny.

Contamos con la ayuda de una cordobesa muy simpática que estaba trabajando de ingeniera en Cracovia, en el mismo avión que nosotros venía su hermana con su novio para conocer la ciudad, así que vinieron con nosotros también a Auschwitz el día siguiente.

Nuestro hostal estaba cerca de alli y muy cerca del centro, concretamente en la calle Dluga, se llama Aston Hostel, no es muy bueno, el baño compartido, pero tiene Internet y está muy bien ubicado.

Como llegamos con hambre, camino al hostal nos compramos un par de precel, son unos panes que venden en kioscos en medio de la calle, para quitarte el hambre son bastantes buenos y baratos.




Dejamos las maletas en el hostal, fuimos a una oficina de turismo a pedir un plano y nos aventuramos en conocer la ciudad. Hay muchísimas oficinas de turismo, el problema es que solo hablan español las de Cracow City Tours (Calle Florianska y Plaza Mateckji). Así que imprescindible saber inglés.

Ese día prácticamente  lo pasamos conociendo la ciudad, el centro concretamente. El centro tiene muchísimo encanto, ya que es una ciudad muy antigua y con muchísima historia. Por toda la calle hay unos pequeños carritos de golf que te hacen tours por las diferentes zonas de la ciudad y con audio en español. Hacen ofertas cuantas mas zonas contrates, el problema es que el precio es por vehículo y caben 6 personas, por eso no los contraté, pero me han dicho que están bien.

Buscad por el centro de la ciudad las oficinas Kantor para cambiar dinero, un cambio bueno es 1€ = 4,30 PLN (Zloty). En esta página podeis mirar en tiempo real el valor de la moneda. http://www.cambioeuro.es/zloty/

Comimos en uno de los bares de leche que nos aconseja la guía de Cracovia mencionada anteriormente, concretamente en el “Bar Polskie Smaki”, se come muy bien y nos costó unos 12 euros en total. Comimos un par de sopas y un par de platos, además de las bebidas. Pedimos una sopa llamada “Zurek”, es sopa típica polaca, muy buena, y de segundo pedimos carne que también estaba genial, no me pregunteis el nombre de los platos porque no lo recuerdo. Pedid la carta en inglés, todos la tienen. Los bares de leche son bares de comida casera y barata, se llaman así porque en tiempos del comunismo, debido al racionamiento de la carne, ofrecían platos a bases de productos lácteos. No hay servicio de mesa en estos bares, es tipo Self-Service, os llevais vuestro plato y cuando acabeis lo devolveis.






















Después de comer dimos una vuelta por la plaza Mayor y descubrimos un mercado en el que venden muchas cosas típicas de allí, pero comparad bien porque los precios son mas caros en unos que en otros. El mercado tiene mucho encanto.


Basílica de Santa María
Luego nos dirigimos al barrio judío. No espereis encontrar alli las condiciones en las que vivían los judios, nos desilusiono un poco en ese aspecto. Allí podeis encontrar alguna que otra sinagoga, siendo las más importante la de Remu, que además tiene un cementerio judío en su interior. Este día lo vimos solo de pasada ya que se nos hizo tarde y en Polonia en estas fechas se hace de noche muy pronto, sobre las seis y media.

Los restaurantes cierran a las diez de la noche a más tardar, así que tenedlo en cuenta, ya que ese día nos tocó comprar comida en un almacén y comer en el hostal.

Al día siguiente ibamos a Auschwitz y a las Minas de Sal de Wieliczka, así que nos fuimos a descansar.

Las excursiones las podeis contratar en “Cracow City Tours”, cuestan unos 26 euros (110 PLN) cada una, reservadla con un día de antelación. Teneis toda la información en esta página: http://www.cracowcitytours.pl/?id_lang=5






Día 2 – Auschwitz-Birkenau y las Minas de Sal de Wieliczka

Se pueden hacer estas dos excursiones en un mismo día, ya que la visita a los campos de concentración es de 8 a 14:15 y las de las minas de sal de 15:30 a 19:30 aprox. Es un poco cansado pero lo hicimos así para tener el tercer día tranquilo.

El autobús de la visita guiada en español salió de la Plaza Matejki a las 8 de la mañana, el trayecto al campo tarda una hora y algo y te ponen una película documental en inglés con subtítulos también en inglés, un poco ridículo pero el guía me dijo que no podía poner los subtítulos en español porque había gente de muchas nacionalidades a la vez.

Cuando llegas al campo te dan unos auriculares para ir escuchando todo lo que te dice el guía, la visita es totalmente en español y el guía la verdad es que es bastante bueno, no dudeis en preguntadle cualquier duda.

Hay que decir que esta visita no es ninguna atracción turística, es una visita meramente de contenido histórico y es bastante duro lo que te encuentras allí. No hay tiempo para mucha foto ya que son grupos numerosos y avanzan rápido.

Lo primero que nos encontramos en la entrada al campo en una 
inscripción que dice: “ARBEIT MACHT FREI” El trabajo os hará libres, una gran ironía.


























El campo se conserva tal cúal, y han habilitado varios de los barracones, donde habitaban los presos, a modo de museo. En estos barracones podeis ver las cosas que no les dio tiempo a destruir a los alemanes cuando acabó la guerra.



No voy a profundizar mucho en la historia del campo, pero comentaré lo que vi allí.

A los judios se les llevó alli con el engaño de una vida mejor y más prospera, así que se les dijo que fueran con sus mejores pertenencias y marcaran sus maletas con su nombre para que pudieran encontrarlas fácilmente tras el traslado. Toda esta mentira se planeo para no crear la sensación de terror en ellos, en ningún momento sabían a donde se dirigían.
Una vez eran llevados al campo se hacían una selección de los que eran aptos para trabajar, y los que no eran aptos, niños, personas mayores, minusválidos, o en ese momento no se requería mano de obra, eran llevados directamente a las cámaras de gas y luego a los crematorios. Evidentemente jamás volvían a ver sus pertenencias, de las cuales se apropiaban los alemanes para uso propio y de su población en tiempos de guerra.
Antes de ser llevados a las cámaras de gas, se les rapaba el pelo y este se aprovechaba para hacer medicamentos y elaborar tejidos.








Zapatos
Allí en el campo, se pueden ver 2 mil kilos de pelo humano, las maletas de los judios, montones de gafas, brochas para afeitarse, prótesis, sillas de ruedas, zapatos… todo lo que los alemanes consideraban de valor.




Maletas



Se encontraron latas del veneno que utilizaban para las cámaras de gas, este veneno se compró con el pretexto de que se usaba para fumigar. Era cianuro mezclado con piedras de sílice, que al estar a una temperatura de 25 grados, pasaba a estado gaseoso matando a todas las personas por asfixia.




También te enseñan calabozos, y el paredón donde hacían los fusilamientos, con todas las ventanas tapiadas para que no se vieran desde los barracones.




















Por último te llevan a ver las cámaras de gas y los crematorios, reconstruidos con las piezas que se encontraron, ya que los alemanes los bombardearon cuando acabó la guerra para no dejar pruebas de lo que allí existía.

En la librería de fuera del campo podeis compraros algún libro en español, los DVD si os interesan apuntaros el nombre y buscadlos por la red, yo ya los tengo. Nos compramos un libro alli por 9€, se llama “He sobrevivido para contarlo”, una historia real de un superviviente del campo.


Ventana por la que introducian el veneno
Crematorio

















Luego nos llevaron a Birkenau, un campo de concentración muchísimo mas grande que el que hemos visto. Aquí se rodaron imágenes de la película de la lista de Schindler.

Este campo tiene infinidad de barracones y una vía de tren que llega directamente a las cámaras de gas, así ahorraban tiempo en el trasnporte.

La mitad izquierda de los barracones están construidas de ladrillo, este ladrillo lo usaron de derribar las casas de los judios. La otra mitad es de madera, ya que se les acabó el ladrillo para seguir construyendo, esta mitad se incendió y quedan en pié muy pocos barracones. En la visita se ven varios de estos barracones en los que te muestran las literas donde dormian y los barracones que se usaban como letrinas.

Luego te llevan al final del campo donde quedan los restos de las cámaras de gas y los crematorios y un monumento que se ha levantado en memoria de los judíos que pasaron por allí.









Como digo, una visita bastante dura pero con un alto contenido histórico y que nos hace recordar la crueldad del ser humano y el exterminio de 1.500.000 personas.

Después de llegar a la ciudad, como tenemos una hora libre antes de partir a las minas de sal, nos fuimos a comer a un sitio de comida casera que se llama “U babci Maliny” (La abuela Maliny), comida casera excelente y a muy buen precio.  Este bar está ambientado como si fuera una cabaña polaca de la montaña, tiene 3 plantas, la primera y la segunda con mesas y bancos de madera y la baja más parecida a un restaurante, merece la pena, no os lo perdais, es de lo mejor de allí. Comimos un par de sopas de tomate con macarrones (Zupa pomidorowa) y probamos las famosas “Pierogi”, son muy típicas allí, son como una especie de raviolis con diferentes rellenos, lo pedimos de espinacas.


Con nuestros amigos cordobeses

La puerta de la abuela Maliny




















Luego nos fuimos a coger el bus para ver las minas de sal, una excursión bastante bonita. En 45 minutos te dejan alli. La visita dura unas 2 horas.

Las minas de sal tienen una extensión de 300 kilómetros de los cuales solo se visitan 2 kilometros, se bajan unos 800 escalones para situarnos a una profundidad de 125m bajo tierra. La temperatura es constante de unos 18ºC y el aire es muy puro, llegando a haber un SPA en el cual se hacen tratamientos respiratorios.

Nuestro guía también habla español y nos va comentando sobre la historia de la mina, y además el chaval es bastante gracioso y va metiendo chistes entre los comentarios.
Tardamos bastante en bajar los escalones pero merece la pena ver la mina. Parece mentira que haya tanta belleza bajo tierra.
Estatuas de sal, capillas, muchas herramientas antiguas, y maquinaria de madera con poleas para subir la sal y bajar maderas para apuntalar las nuevas galerias que se iban abriendo.
Hay niveles inaccesibles porque están inundados, incluso hay una zona con una pequeña barca para cruzar de un extremo a otro de la mina. El agua que hay en la mina es incluso más salada que la del mar muerto.
El último tramo de la mina acaba en la capilla de Santa Kinga, os cobraran 10 zlotys si quereis sacar fotos, aunque no merece la pena pagar porque después nadie controla y al final todo el mundo toma fotos. Nosotros pagamos como dos pardillos. Esta capilla es preciosa, totalmente esculpida en sal, con relieves incluso de la ultima cena.


Capilla de Santa Kinga



















En las minas se celebran bodas, ya que tienen grandes salones habilitados, incluso se han jugado partidos de baloncesto.

Una buena noticia, la salida de la mina es en ascensor, un curioso ascensor de 4 compartimentos uno encima del otro, con capacidad para  9 personas cada uno.

Si quereis más información de la mina podeis mirar aquí:

Mencionaros que estas dos excursiones podeis hacerla por libre, sale más barato pero debeis informaros bien tanto por el transporte como por los horarios. Realmente la entrada es gratuita, lo que se paga es el guía, porque está prohibido visitarlas sin él. Los guías español tienen horarios específicos, asi que informaros bien.

Cenita en otro de los maravillosos bares de la guía, en este caso el “bar Smak”, un bar muy pequeñito, con una camarera muy simpática y una comida casera excelente, en este caso comimos una ensalada, dos sopas de remolacha con raviolis (Barszcz czerwony z uszkami) y la col rellena con arroz y carne con salsa de champiñones (Gołąbki z sosem grzybowym).







Día 3 – Cracovia – Fábrica de Schindler y barrio judío

Bajamos a desayunar justo enfrente del hostal, que teniamos una cafetería con muy buena pinta, es una franquicia y hay varias de ellas en Cracovia. Muy baratita como todo alli, dulcetito, magdalena y bolita de coco, con sus dos cafelitos. Los pasteles buenísimos, aunque para mi gusto el café de Cracovia demasiado fuerte, no he sido capaz de acabar un café allí.




Vamos a comprar alguna comida típica de allí para llevarnos algún recuerdo culinario para España. Para ello vamos al mercado de Kleparz (ver en la guía de Marga). Este mercado te transporta a los años 50, verduras excelentes como recién cogidas del campo, buena fruta, caramelos, quesos y embutidos. Para elegir entre sus innumerables puestos. Ahí nos compramos queso ahumado (Oscypki) y salchichas ahumadas (Sucha zywiecka).

















Cogemos el tranvía después de preguntar varias veces por la línea que nos deja allí y nos bajamos justo en la plaza del Gueto judío.

Del gueto no queda nada en pié, solo hay una plaza conmemorativa con un monumento compuesto de varias sillas de acero de gran tamaño. Después de echar la foto de rigor nos dirigimos a la calle Lipowa nº4, donde se encuentra la que era la fábrica de Oscar Schindler.


Plaza de los héroes del gueto


La fábrica se ha convertido en un museo con una exposición permanente que trata sobre la Cracovia de la ocupación Nazi. Esta exposición es muy interesante y muy interactiva, teneis un poco de cada, desde armas, hasta un pequeño tanque que se conserva de aquella época. Merece la pena verla por unos 15 zlotys por persona. La única pega es que está integramente en inglés.

Dentro de la fábrica hay un café que está dedicado a la película de Spielberg, en el podemos encontrar bastantes fotos del rodaje de la película, así como la silla de Liam Neeson y la gorra de Spielberg.






















La fachada de la fábrica se conserva tal cuál a excepción de los carteles, que no existe ninguno que indique el nombre de la fábrica. Es bastante impresionante encontrarte en ese sitio, sabiendo la historia que tiene y además habiendo sido el lugar de rodaje de la película.






















Terminada la visita a la fábrica caminamos hacia el barrio judio y buscamos un lugar para comer, que por cierto también aparece en la guía de Marga, es un sitio de comida polaca situado en pleno barrio judío. Como siempre buena comida y bajo precio. El sitio se llama “Polakowscy”. Aquí probé el famoso “Bigos” (refrito de col, con carne, setas y salchicha), buenísimo!, un plato que no recuerdo como se llama pero que se parece mucho a la ropavieja, y unos “pancakes” con manzana y crema de queso.





 Luego nos dirigimos a dar nuestra vueltecita por el barrio judio con mas detenimiento que el primer día. Entramos en la sinagoga de Remu, es una sinagoga antiquísima, vieja y en obras. Te dan un “kipá” (gorro judio) en la entrada, y debes tenerlo puesto durante toda la estancia en las sinagoga, eso sí, solo los hombres. La sinagoga tiene también un pequeño cementerio judio ya en desuso. Los cementerios judios son muy peculiares, tanto por la forma de las lápidas como por la costumbre judia de poner pequeñas piedras encima de las tumbas en lugar de flores. Según he investigado por la red, está tradición viene porque en Israel era muy difícil encontrar flores y además se marchitaban rápido, las piedras duraban para siempre.























Luego estuvimos en la plaza Nowi, es la plaza central del barrio judio, tiene mercadillos con artículos judios y otras cosas antiguas. También varios negocios de bares y cafeterias, un buen lugar para hacer un alto en el camino.

Después nos dirigimos a visitar el castillo de Wawel, este castillo es muy importante en Cracovia, en el vivian los reyes hasta que se incendió en 1594 y se trasladaron a Varsovia. En el interior de la muralla del castillo se encuentra la catedral de Cracovia.
Este castillo merece la pena visitarlo pero solo en la zona gratuita, ya que esta engloba la plaza central y los jardines. Si quereis podeis pagar para subir a la torre y visitar las estancias reales y los tesoros, pero eso no dista mucho de lo que podeis encontrar en cualquier otro castillo medieval.
Bajando el camino que lleva del castillo al río Vistula nos encontramos con una maravillosa vista de la ciudad con el río cruzándola, y justo en la muralla del castillo, el Dragón de Cracovia. Según la leyenda  un campesino salvó a la hija del rey cuando el dragón quiso comérsela, dando al dragón una oveja llena de veneno, que tras comérsela le dio tanta sed que tuvo que beber y beber del rio hasta que explotó.
La estatua del dragón echa fuego por la boca cada 5 minutos mas o menos.


Catedral de Cracovia
El dragón





























Vista al río Vistula desde el castillo de Wawel
Castillo de Wawel 
En nuestra última noche en Cracovia volvimos a dar nuestra vueltecita por el centro, compramos algunos souvenirs en el mercado y volvimos a repetir para cenar en el bar de la abuela Maliny, en este caso unos “pierogi rusos” y una salchicha gigantesca a la plancha

Basilica de Sta Maria, de noche

Mercado, de noche
























Dia 4 – Varsovia

Cogemos el tren a las 7:45 de la mañana en la estación Krakow Glowny para dirigirnos a Varsovia, unos 115 zlotys por persona, un tren de Intercity en segunda clase, pero bastante cómodo, y un trayecto de unas 3 horitas. Durante el viaje te obsequian con un cafelito y una galletita para desayunar.

Una vez llegamos a Varsovia, nos dirigimos a una oficina de turismo que se encuentra en el edificio de enfrente al salir de la estación. Pedid que os den una guía en español, está bastante bien y te dice todo lo importante que hay que ver en la ciudad.

Nos dirigimos andando a nuestro hostal, que se encuentra en la calle Tamka nº30, muy cerquita del centro, se llama Hostal Tamka, os lo aconsejo, es una residencia de estudiantes pero es muy cómoda, tiene Internet y te dan el desayuno. Además hay bastantes españoles de Erasmus alojados allí.

En la guía que conseguimos en la oficina de turismo viene un listado de los mejores bares de leche de Varsovia, así que nos dirigimos a comer a la calle “Nowy Swat”, el bar se llama “Familijny”, los bares de leche de Varsovia son muchísimo más cutres que los de Cracovia, aunque la verdad es que comimos bastante bien y muy baratito, comida 100% casera.
POSTDATA: Al día siguiente volvimos al bar, y mi novia acabó con una indigestión por un huevo en mal estado. No voy a crucificar al bar por eso, pero ya te dá que pensar, seguro que hay algo mejor para comer en Cracovia.

Luego nos dirigimos al centro antiguo de la ciudad, el centro de la ciudad se divide en la parte antigua y la parte nueva, están divididas por una muralla o barbacana.
El centro antiguo es mucho más interesante que el nuevo.

El centro antiguo fue destruido en la segunda guerra mundial, y ha sido totalmente reconstruido basándose en cuadros dibujados por pintores de la época. Está considerado como patrimonio de la humanidad por la Unesco desde 1980.
Esta zona es la única de Varsovia que no me perdería por nada del mundo, lo demás son solo iglesias y monumentos.


Marijose en la plaza central
Yo en la plaza central


Plaza central casco antiguo Varsovia

Castillo de Varsovia

En el casco antiguo, está la plaza del mercado, que es muy pintoresca y tiene muchos restaurantes y cafeterias, justo en medio tiene el monumento a la sirena de Varsovia. La leyenda cuenta que los pescadores se dieron cuenta que alguien enredeba sus redes y liberaba a los peces, por lo que se decidieron a capturar al culpable. Al oir su hermoso canto se enamoraron de la mujer-pez y abandonaron sus propósitos. Un dia un mercader rico la capturo para llevarla a las ferias por dinero. El llanto de la sirena llegó hasta el hijo de un pescador, que con ayuda de sus amigos la liberó por la noche. La sirena en prueba de gratitud les prometió que en agradecimiento siempre los defendería. Por eso la sirena de Varsovia está armada con una espada y un escudo para defender a la ciudad.
Plaza del Mercado vista desde la escalera de piedra
La sirena de Varsovia








Super helado
Plaza del Mercado
































Luego cruzamos la barbacana y visitamos la parte nueva de la ciudad, muchos bares y cafeterias y la casa museo de Marie Curie. Por lo demás nada interesante, más y más iglesias.

Para la cena se nos hizo bastante tarde y habia cerrado el bar de leche, que sorprendentemente cierra a las 8 de la tarde, así que después de mucho andar, terminamos por volver al Hostal y comer en un Kebab que había justo enfrente. El kebab más grande y con más relleno que he probado. Y después a dormir como los niños chicos.




Dia 5 – Varsovia – El barrio judío y el gueto

Este día fue una auténtica odisea, el barrio judío está compuesto de monumentos, piedras y más monumentos, os lo podeis ahorrar.

Solo merece la pena ver las únicas casas que quedan en pié del gueto judio, la sinagoga y los restos del muro, que ahora os lo voy a comentar.

La calle Prozna, es la unica calle que conserva las casas originales del gueto judio, esta parte no se destruyó durante la guerra, es muy curioso verlo porque están tal cual estaban en esa época. En la actualidad están en plena reforma porque se caen de viejas.






















Justo enfrente de estas casas se encuentra el teatro judio, y a su espalda la sinagoga que cuando llegamos esta cerrada y no pudimos visitarla.

























Por último fuimos a ver el único trozo de muro del gueto que queda en pié. Se encuentra en la calle Sienna nº55, muy cerca de la estación central. Nos costó 30 minutos encontrarlo y la ayuda de un polaco muy amable que nos ayudó bastante y además hablaba taliano perfectamente, lo que nos vino bien para poder conversar con él. El muro se encuentra en el interior del patio de la vivienda, sí que cuando llegueis a la dirección debeis de entrar por la puerta y a la izquierda encontrareis el muro.




Aprovechando que estabamos cerca de la estación, nos acercamos a comprar el billete de tren para ir a Poznan el dia siguiente a coger el avión hacia España.


Enfrente del Hostal teniamos el museo de Chopin y unos grafittis en una fachada que también hacen alusión a él.

Museo de Chopen





















Gran problema en la estación: ninguna de las antipáticas señoras que venden los billetes en las taquillas habla inglés. Es solo escuchar el idioma y agachan la cabeza y hacen como si no existieras. Te intentarán vender el billete mas caro para que te marches y no les des la tabarra.

Consejo: Buscaros una persona joven que sepa inglés y os haga de interprete para comprar el billete, la gente es bastante amable e incluso cuando te ven apurados te ofrecen su ayuda.
Cuando compreis un billete, pedir el más barato y en segunda clase, hay una diferencia de más del doble en el importe del billete según el horario y el tipo de tren.

En ese día, después de llevarnos andando desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde decidimos quedarnos en el hostal y preparar las maletas con tranquilidad para el día siguiente coger el avión.


Dia 6 – Varsovia – Poznan y final del viaje

Desayunamos en el hostal y de paso aprovechamos para prepararnos unos bocatas para el avión.

Pillamos el tren a las 10:30 camino a Poznan, un trayecto de unas 3 horas y media, en una mini cabina con 8 asientos. Un poco enlatados en un tren antiguo y viejo, pero es lo que tiene el viajar barato.

Una vez en Poznan es importante informaros sobre el sobre el autobús que os lleva al aeropuerto. Sale desde la misma puerta de la estación de tren, al fondo a la derecha lo vereis, es la línea “L”, el ticket se lo podeis comprar directamente al conductor, cuesta 3 zlotys, sale cada 30 minutos coincidiendo con las y cuarto y las menos cuarto y el trayecto dura unos 15 minutos.

Nos dirigimos al centro de la ciudad a pié como todo el viaje y cargando con las maletas, pero como teniamos un par de horas libres no queriamos irnos sin conocer el centro. Asi que comimos de camino en un bar de leche.
El centro de Poznan, al menos la parte que nos dio tiempo a ver, que fue la plaza central con el ayuntamiento, tiene un encanto especial. Edificios muy bonitos con mucho colorido y de aspecto medieval. Si quereis comprar algo de souvenir allí son muy baratos, y así os gastais los zlotys que os sobren antes de ir al aeropuerto.


Mery con la maleta
Yo frente al ayuntamiento
El ayuntamiento

Plaza central
Plaza central


Después de un duro día de viaje llegamos al aeropuerto, bastante pequeñito por cierto, y a las 8 y 20 de la tarde, salió el avión de vuelta.

Un viaje para no olvidar, aunque quisimos comernos Polonia en muy pocos diás. Mejor disfrutar con tranquilidad de una ciudad, que ver más de una deprisa y corriendo.


Consejos:

-          Visitad la página de Marga e imprimiros la lista de platos polacos porque os hará falta allí. http://www.guia-cracovia.pl/

-          Si quereis comodidad en las excursiones y unos buenos guías, contratadlas en Cracow City Tours. http://www.cracowcitytours.pl/?id_lang=5

-          No dudeis en pedir ayuda a la hora de comprar billetes en la estación, el 90% de los jóvenes polacos hablan perfectamente inglés.

-          Si teneis pensado visitar el campo de concentración es aconsejable que leais alguna información y os veais alguna peli relacionada. Os aconsejo “La lista de Schindler”.






Espero que os guste y que le sirva a cualquier persona que quiera visitar esta maravillosa ciudad.

Gracias por leer.






<<<Publicado por: Iván Gómez y María José Di Nitto>>>



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